VIVAMOS EN PAZ
Ha sido un gran ejemplo disfrutar de una enorme cantidad de actos colectivos sin la venta de licor, sin el ingreso del mismo en los bolsillos y manos de los asistentes, sin la violencia de los gritos y las peleas, sin tanto accidente de tránsito, sin las incontables emergencias hospitalarias por el exceso de su consumo.
En Quito, como en Cuenca en las suyas, se han sumado las iniciativas y los esfuerzos de personas e instituciones para proponer y actuar en torno al problema de salud pública que es el alcoholismo. Hay innumerables líneas de trabajo para que disminuya su consumo social, particularmente entre los adolescentes, y sobre todo en los fines de semana y las fiestas. Si a este esfuerzo se sumaran Guayaquil y las otras ciudades, se establecería una nueva línea de conducta cultural nacional, más sana, más saludable, más amigable, más pacífica.
Que ojalá logremos que, además de vivir en paz la fiesta, vivamos también cotidianamente en paz sin el consumo abusivo de diversos estimulantes que afectan la salud y la vida. Continuemos promocionando la salud en el sentido de una nueva cultura que se despoje de hábitos nocivos, que aprendamos sobre lo que significa convivir en paz, y que actuemos, todos, en torno a estos nuevos ideales.
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